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Los cinco primos vuelven a pasar un verano en Martín Muñoz de las Posadas y tienen que descubrir nuevos misterios.
En esta ocasión hay un rebaño de ovejas y un cardenal que aparecen y desaparecen ante sus ojos. ¿Serán fantasmas? ¿Visiones alienígenas? Y entretanto surgen los amores, las salidas con la pandilla, algún que otro enfado…
Libro con actividades para que los lectores participen en el misterio, busquen pistas, aprendan trucos…
El equipo editorial de SM ha seleccionado cuidadosamente estos libros:
12,45 €
Cuando una estatua de piedra apareció de repente en el Parque Paraíso, mis vecinos empezaron a opinar sobre ella hasta llegar a odiarse entre ellos. Más que de costumbre y a la cara, quiero decir. Aquello era paranormal y… No, aquello no era tan paranormal. Y quizás por eso me daba todavía más miedo.
¿Tendrían algo que ver con la estatua don Faustino y el Mal? ¿Sería otro de sus monstruos?
12,45 €
Rita seguía con esa confianza en sí misma que yo decía odiar para ocultar mi envidia. ¡Qué ganas tenía de que se le bajasen un poquito los humos!
Pero ya sabéis que hay que tener cuidado con lo que se desea y tal. Porque, cuando don Faustino nos envió al terrible monstruo, a Rita se le bajaron los humos, pero el susto que nos llevamos los demás… Que todo mal, vaya. Para variar.
8,85 €
¡Qué rollo! Se ha acabado el verano, la piscina está cerrada y empieza el colegio. Encima, hay un chico pelirrojo en clase de Cata que hace cosas muy raras: le escribe notas, quiere invitarla a merendar, la llama por teléfono… y un buen día desaparece. ¿Será un alumno fantasma? No hay tiempo que perder. Cata, Celia, Patricia, David y Guzmán se ponen sus patines y ¡comienzan la investigación!
9,13 €
Wanda y Darío no han tenido la culpa de meterse en ese lío. No: la culpa es de Fanfalone, que siempre anda inventándose historias y es el mayor embustero de toda Sicilia. Aunque, si no fueran tan aficionados a los misterios, quizá no se habrían visto envueltos en tantos aprietos y peligros… Pero la culpa es definitivamente de Fanfalone, que anda contando por el colegio lo que no debe. Aunque Wanda y Darío podrían no haberle escuchado, claro. Y también podrían haberse aguantado las ganas de investigar. Porque, la verdad, ¿quién les manda a ellos meterse en asuntos de policías, mafiosos y sustancias milagrosas? Si al menos el pesado de Fanfalone hubiera mantenido la boca cerrada… Sí: desde luego, el responsable de todo es siempre el mismo: Fanfalone.
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Cuando una estatua de piedra apareció de repente en el Parque Paraíso, mis vecinos empezaron a opinar sobre ella hasta llegar a odiarse entre ellos. Más que de costumbre y a la cara, quiero decir. Aquello era paranormal y… No, aquello no era tan paranormal. Y quizás por eso me daba todavía más miedo.
¿Tendrían algo que ver con la estatua don Faustino y el Mal? ¿Sería otro de sus monstruos?
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Rita seguía con esa confianza en sí misma que yo decía odiar para ocultar mi envidia. ¡Qué ganas tenía de que se le bajasen un poquito los humos!
Pero ya sabéis que hay que tener cuidado con lo que se desea y tal. Porque, cuando don Faustino nos envió al terrible monstruo, a Rita se le bajaron los humos, pero el susto que nos llevamos los demás… Que todo mal, vaya. Para variar.
8,85 €
¡Qué rollo! Se ha acabado el verano, la piscina está cerrada y empieza el colegio. Encima, hay un chico pelirrojo en clase de Cata que hace cosas muy raras: le escribe notas, quiere invitarla a merendar, la llama por teléfono… y un buen día desaparece. ¿Será un alumno fantasma? No hay tiempo que perder. Cata, Celia, Patricia, David y Guzmán se ponen sus patines y ¡comienzan la investigación!
9,13 €
Wanda y Darío no han tenido la culpa de meterse en ese lío. No: la culpa es de Fanfalone, que siempre anda inventándose historias y es el mayor embustero de toda Sicilia. Aunque, si no fueran tan aficionados a los misterios, quizá no se habrían visto envueltos en tantos aprietos y peligros… Pero la culpa es definitivamente de Fanfalone, que anda contando por el colegio lo que no debe. Aunque Wanda y Darío podrían no haberle escuchado, claro. Y también podrían haberse aguantado las ganas de investigar. Porque, la verdad, ¿quién les manda a ellos meterse en asuntos de policías, mafiosos y sustancias milagrosas? Si al menos el pesado de Fanfalone hubiera mantenido la boca cerrada… Sí: desde luego, el responsable de todo es siempre el mismo: Fanfalone.